Mis ojos están desiertos,
me quedo sin agua al llorar.
Y resuena una melodía en mi cabeza,
ese canto que tengo grabado en mi memoria.
Una muchacha dulce de ojos verdes
posó sus labios sobre mis párpados cerrados.
Su voz me arrullaba, su son
era un bálsamo para mi alma.
Sus manos acariciaban mi rostro,
sus dedos peinaban mis cabellos.
El recuerdo de su mirada verdemar
permanecerá eternamente en mi corazón.
Y ese susurro, esa melodía,
habitará en mi cabeza para siempre.
(Autora: Reyes Fragueiro)
2 respuestas
Que bonito
Tienes razón, es precioso.
Reyes es una persona muy sensible, vive el arte.