El otro día decidí salir a caminar por el monte. Estaba muy entusiasmado.
Me adentré en el bosque, caminé un poco y, a los pocos minutos tenia a mi mano
derecha todo un cultivo de viña. En el opuesta tenía una carretera. Miro hacia
delante y un monocultivo de viña, alejando más la mirada otra carretera y
construcciones. Decido dirigirme al norte y me encuentro con más zona urbana.
Fue angustiante, me sentí prisionero en el bosque, pero, no prisionero del bosque.
La Bióloga Lynn Margulis decía: «los Hombres somos las malas hierbas del
planeta, nos dedicamos a destruir todo. Tiempo atrás, había veinte especies de
homo y ahora solo quedamos nosotros. La gente no tiene suficiente cultura
científica y no es consciente de que desapareceremos en unos cuantos miles de
años. Pensamos que somos el centro del planeta, los dueños y señores.»
El Hombre Tiene como máxima las “Selvas de Hormigón”.
Regresé a casa desilusionado, pero, en el email veo un mensaje esperanzador.
En Galicia existe un sistema de gestión simbiótica del monte vecinal con los
vecinos (comunidad de montes). Este les da calor en invierno (leña), les da
fruto (castañas, moras, setas), les da ocio (senderismo), etc. Los vecinos lo gestionan de forma sostenible, luchando por ejemplo contra las especies invasoras que amenazan el bosque autóctono gallego.
Si podéis echar un vistazo a esto: https://www.rtve.es/play/videos/el-escarabajo-verde/escarabajo-verde-tres-montes-vecinales/5025714/
(Artículo de Nelson Machado, Vigo, publicado en la revista Agroecológica de Divulgación de SEAE)